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9 Factores que debes tener en cuenta cuando vas a presentarle un niño a tu perro

Escrito por Adaptil, Publicado en 4 enero 2022

Los niños y los perros pueden convertirse en los mejores amigos. Pueden compartir juego, diversión, y también pueden aprender compromiso y responsabilidad.  

Pero; para asegurarnos de que se va a nacer una bonita amistad, tenemos que partir de un buen comienzo.  

Tanto los niños como los perros tienen que saber cómo comportarse para estar seguros de que vamos a tener un saludo seguro y feliz. Debemos que elegir un momento en el que ninguno de los dos esté sobreexcitado.  

Si quieres que tu perro y el niño se conviertan en los mejores amigos, estos consejos pueden ayudarte a crear un ambiente adecuado para que puedan conocerse, comprenderse y crear el mejor de los vínculos.  

9 Consejos para presentaciones felices 

 

1. Recuerda, la seguridad es lo más importante 

Lo primero y más importante que debes recordar al hacer cualquier tipo de presentación es mantener a todos a salvo, ¡incluido su perro!  

No quieres que tu perro esté preocupado, asustado o con miedo; la reunión debe desarrollarse en un ambiente muy positivo. 

Si el perro tiene miedo y no puede evitar el contacto, existe el riesgo de que su reacción sea agresiva. 

No fuerces la interacción. Deja que el perro se tome su tiempo. Será el perro el que marque la distancia que quiere mantener, la distancia a la que puede explorar y conocer al niño sin pensar que puede representar un peligro para él.  

 

2. ¡Que los primeros encuentros sean felices! 

Un ambiente feliz, en los que todos se sientes seguros, es lo mejor para comenzar la presentación.  

Para que el perro se encuentre feliz durante todo el rato, premia cada gesto positivo que vaya haciendo. ¿Y qué son gestos positivos? Pues acercarse a olisquear, por ejemplo. También premiaremos los comportamientos de calma y le separaremos o aumentaremos la distancia en cuanto notemos que comienza a estar incómodo o nervioso.  

 

3. Enséñales a los niños como saludar a los perros 

La forma en la que el niño se comporte e interactúe con el perro, marcará el tono de las presentaciones y los juegos. 

Antes de permitir que el niño y el perro se encuentren, debemos tener claro que el niño sabe que puede hacer y que no. 

Que consejos debemos podemos darles 

  • Primero, dejar que el perro les olisquee. Podemos contarles a los niños que los perros tienen un sentido del olfato muy desarrollado. Son grandes expertos en olores y por eso, primero quieren olernos, para conocernos un poco mejor.  
  • Mantenernos quietos mientras el perro se acerca para saludar. Es un consejo especialmente importante cuando son niños pequeños. Evitaremos que se sientan tentados a tirarle del pelo o de las orejas. Y también evitaremos que el perro piense que le quieren dar un premio y se acerque a explorar y mordisquear.  
  • Dejar que sea el perro el que se acerque. Puede que el perro te tenga miedo o que piense que vas a perseguirle e inmovilizarle. Por eso, es importante que el niño esté quieto, evitar movimientos bruscos y que sea el perro el que decida la distancia a la que quiere quedarse. Hay que tener un poco de paciencia. No debemos dejar que el niño abrace al perro hasta estar seguros de que va a tolerar bien el contacto. Hasta que el perro no esté listo para jugar, es mejor ir despacio.  
  • Darle al perro suficiente espacio. Sabemos que el primer impulso será el de abrazar al perro y ponerse a jugar inmediatamente. Por eso es importante recalcar que primero debemos dejarle al perro suficiente espacio como para decidir qué quiere hacer. Si el perro prefiere marcharse, déjale. Dejarle espacio para que decida alejarse o acercarse a su ritmo, hará que no se sienta agobiado ni acorralado. Así evitaremos que tenga miedo 
  • Conocer el lenguaje corporal del perro y en qué debemos fijarnos. Anima al niño a prestar atención al lenguaje corporal del perro para que sepa cómo se siente. Dile que se fije en la posición de las orejas, si están levantadas, hacia donde las dirige… Como coloca la cola, si la mueve como una bandera (estoy contento) o si la esconde entre las patas (tengo miedo) … Y también en la boca. Si arruga los belfos y enseña los dientes, está enviando una clara señal de incomodidad y de que quiere que nos apartemos.  
  • Un perro de verdad no es como un perro de juguete. Es muy importante que los niños sepan que los perros, como las personas, no siempre tienen ganas de jugar y hay que respetarles. Sujetarles, cogerles en brazos, tirarles del pelo no está bien. Aún los perros más pacientes tienen un límite y para que todos podamos sentirnos seguros, los niños deben entenderlo. Y las presentaciones y los juegos deben realizarse siempre bajo supervisión para comprobar que los comportamientos son los adecuados.  
  • Promueve juegos tranquilos. Cuando los niños y los perros se juntan, es fácil que el uno o el otro terminen un poco sobreexcitados. Un exceso de energía o de emoción puede hacer que el perro persiga o juegue con demasiada intensidad. Supervisa el juego y mantén tanto a los niños como a los perros lo más tranquilos posible. Si las cosas empiezan a ser un poco intensas, es mejor separarles y darles un tiempo para que se tranquilicen.   

4. ¡Premia todos los comportamientos positivos! 

Premiar los comportamientos que deseamos reforzar ayuda a los perros (y a los niños). Cuando premiamos un comportamiento, el perro tenderá a hacerlo cada vez más. Así sabrá como debe reaccionar y comportarse delante del niño. Si el perro se aproxima de forma tranquila, prémiale tanto con elogios como con chuches. Enséñale a comportarse con suavidad y sigue alentándole para que se comporte de forma amistosa.  

 

5. Ve poco a poco, ¡presentaciones cortas! 

Si no estás seguro de cómo reaccionará tu perro al conocer a un niño, o simplemente para tener un poco de seguridad adicional, al principio puedes mantener al perro atado con la correa. Las introducciones que le des, junto con la limitación impuesta por la correa, pueden evitar que el perro salte o se acerque demasiado a un niño.  

Recuerda también que no necesitas ir directamente a una presentación cara a cara: puedes tener al perro detrás de una puerta para bebés o de una valla, la primera vez que se encuentren. Es una medida útil si el perro o el niño están particularmente nerviosos. Lo importante es que ambos sepan que están seguros.  

Ve recompensando al perro cada vez que muestre un comportamiento tranquilo. Hazle saber que lo está haciendo muy bien, háblale de forma positiva. Si tanto el perro como el niño se sienten cómodos, se puede pasar a presentarles cara a cara, aunque al principio, es mejor que sea durante poco tiempo. 

 

6. Comandos útiles: “a tu cama” 

Antes de que un perro conozca a cualquier niño, debe entender y obedecer comandos básicos como "sentarse", "tumbarse" o "a tu cama".  

 Ayudará a que, si es necesario, frenemos la excitación y podamos evitar que el perro salte o se vuelva demasiado bullicioso, asustando al niño. 

Obedecer comandos familiares puede ayudar a que el perro esté más tranquilo en una situación a la que no está acostumbrado porque sabrá que queremos que haga. 

Si prevemos que el perro se va a encontrar con muchas personas nuevas (ya adultos o niños) es importante que practiquemos con antelación los comandos básicos hasta que estemos seguros de que el perro responderá sintiéndose tranquilo y feliz.  Lo que queremos conseguir es que, si lo necesita, pueda retirarse a su cama o a su zona de seguridad cuando quiera estar tranquilo. 

 

7. No fuerces ni las interacciones ni el juego 

No se debe obligar al perro a jugar si no quiere, ni tampoco a acercarse a niños, personas adultas… ni a otros perros. 

Para que las presentaciones sean un momento agradable para todos, hay que darles tiempo. El perro irá acercándose al niño al ritmo que necesite. Va a depender mucho del carácter del perro y de su experiencia anterior, así que tendremos que conocerle bien y respetar sus necesidades. 

Es importante que el niño conozca el lenguaje del perro, que sepa cuando está contento y se puede acercar o cuando debe estar quieto y esperar.   

Si la presentación va bien y el niño ha entendido la importancia de estar tranquilo y comenzar la relación despacio, podemos animarle a dar un premio al perro para hacer el momento todavía más agradable. 

Puede dejar el premio en el suelo, cerca del perro o puede ofrecérselo en la palma de la mano, ¡con la mano bien abierta! Va a depender de la suavidad con la que el perro sepa coger los premios, ¡no queremos que haya pellizcos accidentales!  

 

8. Si tu perro tiene mucha energía, asegúrate que primero haga ejercicio 

¿Tu perro parece incansable? ¿desborda energía? ¿siempre está listo para correr y saltar? Antes de comenzar las presentaciones deberías asegurarte de que ha descargado parte de su energía con un buen paseo, lleno de oportunidades para correr, saltar y olfatear. 

El poder hacer ejercicio de forma rutinaria será bueno para su salud y mantendrá su bienestar el poder desarrollar todos los comportamientos propios de su especie y de su raza… además, le ayudará a estar menos excitado cuando le presentes a sus nuevos amigos.  

 

9. Siempre bajo supervisión 

Por último, vigila siempre las interacciones entre los niños y los perros para estar seguros de que no corren peligro y de que ambos están disfrutando de la compañía. Anímalos a jugar de forma tranquila y premia los comportamientos adecuados. Fijarnos en las expresiones de los niños y de los perros y como interactúan, es la mejor manera de estar seguros de que todos sabrán cómo comportarse. 

 

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En estos días, especialmente, se concentran muchas de estas situaciones: visitas, ruidos inesperados y diferentes, petardos… preparar una zona en casa en la que pueda sentirse seguro y tranquilo, será tu forma de decirle que estás siempre a su lado, protegiéndole.  

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